Aunque es conocido como el duende del bosque, lo que realmente le gusta es el lindero, allí donde termina el bosque y comienzan los terrenos aclarados por el hombre, los prados; allí tiene abundante comida y el refugio cercano; incluso si se siente tranquilo, se le puede observar pastando tranquilamente a plena luz del día.
En el vano de la casa de la Juli ha encontrado acomodo nuestro amigo el chochín. Las ramas de sauce y avellano, que tradicionalmente se usaban como cama para la teja, son el lugar ideal donde colocar el nido, fácil de entretejer el musgo, lejos del alcance de los depredarores y una atalaya inmejorable desde donde observar, sin perder detalle de todo lo que acontece por ahí abajo: el trajín incansable de Juli en la cocina, el ir y venir de Claudio con carpanchos repletos de patatas, el merodeo de los gatos en busca de un plato suculento…
El reclamo de estos pollos me resultó algo extraño para un nido de avión común, así que me fijé con mayor detenimiento y me dí cuenta de que estaba ocupado por pollos de gorrión molinero. Para qué construirse un nido nuevo si ya existen estos adosados tan confortables.
El sábado 16-05-2009 volaron los 2 pollos de colirrojo tizón que han criado en la ventana. Durante este tiempo los padres, tanto el macho como la hembra, han estado cebando continuamente a estos dos insaciables pequeñuelos, desde el amanecer hasta bien entrada la noche.Aún les veo y oigo cebar por los tejados. Todavía tendrán tiempo para sacar adelante una segunda puesta. Una vez terminada la temporada de cría y acercándonos al invierno desapareceran para no volver hasta la siguiente primavera.
Me parece que hace tiempo que no miraba el buzón y al hacerlo me he encontrado con estos pollitos de carbonero; como esto de la vivienda está muy mal con esto de los pinues ya le he dicho al cartero que me deje las cartas en el batxoki por lo menos un par de semanitas.
Iosu tiene el privilegio de vivir en una casa con balcón en el campo; tiene además una enorme paciencia, y un inmenso amor a sus vecinos con plumas. Las gratificiones son inmensurables; a cambio de una variada y proteínica comida, que les ayuda a sobrevivir a la crudeza del invierno, le proporcionan la más hermosa y animada compañía mientras prepara la comida, lee un libro, tiende la ropa o conversa por teléfono con los amigos.
Iosu además de balcón tiene una antena de televisión en su ventana; pero, como ha decidido observar la naturaleza en directo ha quitado la antena y colocado en su lugar una caja nido, donde han criado los herrerillos; ha observado así que han estado haciendo el agujero más grande en pleno invierno, a principios del febrero; ha apuntado meticulosamente sus ires y venires durante la ceba, los insectos que traían de alimento,… Ante este reclamo, al mismo tiempo que se le llenaba la casa de curiosos pajareros se le iban vaciando las cervezas de la nevera; y es que su casa se ha convertido en un auténtico estudio y laboratorio de etología ornitológica.
