FLORES DE CEMENTERIO
He descubierto un lugar en el que me encuentro muy a gusto. Me encanta desplazarme entre las lápidas del camposanto, deambular junto a las tumbas y rodear los ornamentados panteones. En ocasiones he de esquivar a afligidos hijos, a llorosos esposos o a compungidos amigos y, lo peor de todo, a desconsolados padres. Aquí mis desarrollados sentidos me permiten escuchar los lloros y los lamentos, ver las lágrimas y los abrazos compasivos e intuir en el aire la pena y el abatimiento. Pero lo que más me atrae de este lugar es la variedad de coloridas flores que muchas veces el paso del tiempo ya ha marchitado, aunque siempre encuentro otras frescas recién depositadas en forma de ramos, coronas y demás ornamentos florales. Tanto significado tiene una inmensa corona o un adorno en forma de cruz repletos de flores de todos los colores como una solitaria flor del campo depositada por algún niño en la tumba de alguien a quien añora. La irresistible fragancia de todas ellas me atrae hacia el néctar del interior de sus pétalos, que después utilizaré junto a mis compañeras para elaborar la deliciosa miel en la colmena.
]]>José Ramón Ramos Martínez
Unos compañeros acababan de llegar dando la alarma. El enemigo se acercaba peligrosamente a nuestra posición. En poco tiempo nos pusimos en movimiento y salimos de nuestro cuartel general, cerca de la orilla del río, dispuestos a defenderlo a toda costa. Yo iba en vanguardia por la tierra húmeda a causa de las lluvias. Nos movíamos entre hojas y ramas caídas rotas por el viento y los brotes jóvenes de mimbre de los sauces. En ocasiones nos deteníamos a apartarlas para facilitar el paso de los que venían detrás.
Al fin divisamos al enemigo con las casas del pueblo al fondo a la sombra del castillo. Sus fuerzas eran enormes, pero nosotros éramos muchos más. La batalla fue encarnizada, pero al cabo de un rato nos pudimos alzar con la victoria gracias a la unión entre nuestras filas. Su cuerpo quedó despedazado y al fin pudimos volver con la satisfacción del deber cumplido. A mí me tocó llevar un trozo de una pata con la que me introduje orgulloso por la entrada del hormiguero.
]]>José Ramón Ramos Martínez
Primer premio del XX Concurso de relato corto y microrrelato de Iznajar 2021